Aquí dejo las maquetas que creé para los escenarios de mi cómic: El Pueblo Prohibido.
La vida es como la escalera de un gallinero: corta y llena de mierda. Así que ríete, ¡y para eso está este blog!
Mostrando entradas con la etiqueta 1990-2008. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1990-2008. Mostrar todas las entradas
martes, 15 de junio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
Cómic - El Pueblo Prohibido
Ya desde que tenía 9 años decidí que lo mío era contar historias. Si no las leía, me las inventaba. Desde pequeño empecé a leer tebeos y cómics de Mortadelo y Filemón o de Super López. Antes de cumplir 10 empecé a crear mis propios cómics, muy mierdosos a nivel argumental y a nivel técnico, pero no daba guerra a mis padres, y eso les molaba bastante. Fue a los 15 años cuando me dio por escribir algo, influenciado por Jorge, mi profesor particular de las odiadas matemáticas.
Me motive a bloque y de ese esfuerzo salió un cuento de 50 páginas titulado El Pueblo Prohibido. Años después lo corregí, le añadí más cosas etc. y le cambié el título por el de El Reportaje. De hecho, ahora es un guión de 120 páginas titulado "El Sacrificio de los Ocultos" que espero poder vender algún día. El caso es que, tiempo después, se me ocurrió la idea de hacer un cómic. Quería hacer algo audiovisual, una peli, un corto, pero no tenía los medios. Mi vida sin algo audiovisual estaba vacía. Así que decidí hacer el cómic, pero con fotos. ¿Por qué con fotos? Estaba harto de dibujar cómics, tenía el cuarto lleno de cuadernillos y se me estaban venga a acumular. Me daba pereza dibujar más, lo que no me daba pereza era crear los escenarios y los vehículos de cartulina a escala LEGO :P Podéis ver todos los escenarios y vehículos construídos en los siguientes enlaces. (Maquetas 1) (Maquetas 2) (Maquetas 3)
Me motive a bloque y de ese esfuerzo salió un cuento de 50 páginas titulado El Pueblo Prohibido. Años después lo corregí, le añadí más cosas etc. y le cambié el título por el de El Reportaje. De hecho, ahora es un guión de 120 páginas titulado "El Sacrificio de los Ocultos" que espero poder vender algún día. El caso es que, tiempo después, se me ocurrió la idea de hacer un cómic. Quería hacer algo audiovisual, una peli, un corto, pero no tenía los medios. Mi vida sin algo audiovisual estaba vacía. Así que decidí hacer el cómic, pero con fotos. ¿Por qué con fotos? Estaba harto de dibujar cómics, tenía el cuarto lleno de cuadernillos y se me estaban venga a acumular. Me daba pereza dibujar más, lo que no me daba pereza era crear los escenarios y los vehículos de cartulina a escala LEGO :P Podéis ver todos los escenarios y vehículos construídos en los siguientes enlaces. (Maquetas 1) (Maquetas 2) (Maquetas 3)
Construí todos los escenarios de la historia, que no eran pocos. Lo malo es que, como muchas otras cosas en mi vida, la dejé sin acabar. Ahora miro atrás y me jode no haber terminado esto, pero en fin, quedó una introducción muy bonita y emocionante. Disfrutadla. En otra entrada pondré todas las construcciones que hice, que son bien divertidas, y si alguien quiere leer el cuentico que me diga y se lo paso.
Etiquetas:
1990-2008,
Anécdotas,
Arte,
Bilbao,
Curiosidades,
Fotografía,
Relato,
Tiras cómicas
miércoles, 6 de mayo de 2009
Práctica de CIE 8: Mejor historia de otro (700 palabras)
Esta historia sucedió hace mucho tiempo, cuando yo apenas contaba tres años de edad. Llegaba la Semana Santa y mis padres decidieron ir a Torrevieja con mis dos abuelas a tomar el sol y a descansar. Así que mi madre, muy previsora, llenó el coche de ropa para todos; y, como no sabíamos a qué hora llegaríamos, también preparó bastante comida (tortilla de patata, carne albardada...), no cabía ni un alfiler. Cuando llegamos, fue una odisea encontrar la urbanización entre la infinidad de ellas. Necesitamos dos horas para encontrar el lugar.Por fin la encontramos, ya de noche. Mi familia se había citado con unos conocidos para que nos enseñaran dos adosados que quedaban libres. Las casas estaban distribuidas en cuadrados, con jardines pequeños y una fuente en el centro; y así, unas cuantas más, conformaban la urbanización. Mis padres fueron a ver los pisos mientras mis abuelas descansaban, aunque decían que no querían alejarse del automóvil, pero los conocidos contestaron que no tendrían ningún problema.
Fueron diez minutos. Mi parentela eligió el apartamento y volvían al coche a por el equipaje. Según se acercaban, mi madre iba articulando estas palabras: “¿Y las maletas?”. Cuando mi familia llegó al vehículo, vieron que estaba completamente vacío, nos habían dejado con lo que llevábamos puesto. Yo no tenía conciencia de lo que pasaba, era pequeño, pero mi pobre progenitora lloraba de rabia y de impotencia. Dejaron a mis abuelas conmigo en el adosado mientras mis padres iban a denunciar el robo a la Policía. Luego, por si fuera poco, a mí me dio un ataque de asma por la noche y, a falta del Terbasmín, me tuve que conformar con un Chupa-Chups. Los medicamentos del corazón de mi abuela también fueron hurtados.
Mi madre sólo quería volver a Bilbao y dar por finalizadas las vacaciones, ya que las únicas cosas que se salvaron ese día fueron la cámara de vídeo, que llevaba mi aita siempre colgada, y el dinero que, por suerte, guardábamos en la cartera. Sin embargo, tras discutirlo un rato, mi familia decidió quedarse lo que restaba de vacaciones: “Ya nos arreglaremos”, decían mis abuelas.
Domingo por la mañana, no teníamos de nada de comer; estaba todo cerrado excepto un Mercadona. Allí llegamos, cogimos dos carros y empezamos a cargarlos hasta arriba. Lo fundamental era la comida, pero también cepillos de dientes, gel, jabón… estábamos en la cola de la caja cuando mi madre se dio cuenta de que no había comprado Jamón York. Pidió a mi padre y a mis abuelas que permanecieran conmigo mientras ella iba a la charcutería. Al de cinco minutos le ve llegar y éste le pregunta: “¿Está Andoni contigo?”. A mi madre por poco le da un mal. Lloraba mientras trataba de encontrarme yendo de un lado para otro. El supermercado un tamaño considerable, con dos puertas y amplios recovecos.
Cuando la cajera iba a denunciar la desaparición por megafonía, yo aparecí de debajo de uno de los carros, que iban tan llenos que no se me veían. Mi mamá me abrazó desesperada, no sabía si matarme o comerme a besos; afortunadamente, optó por lo segundo.
Después de tantas desdichas, algo bueno nos iba a pasar. En la caja había una promoción de jabón Dove y mi abuela Puri lo compró, dándole un numerito que, si coincidía con la terminación de la lotería del día siguiente, nos devolverían el importe de la compra. Pues, no sé si por gracia divina o algo similar, pero tocó, por lo que recuperamos las 30.000 pesetas gastadas el día anterior.
Durante los días siguientes, ya más tranquilos, mis padres fueron a la Policía para ver si aparecían los carnets, las cartillas del médico, las maletas… no apareció nada. Nos hicimos con un par de prendas, medicamentos para mis abuelas y otras cosas imprescindibles. Tampoco hizo buen tiempo, más bien frío. Así que, visto lo visto, al de pocos días metimos las pocas cosas que nos quedaban en las bolsas de plástico del super y pusimos rumbo de nuevo a Bilbao, deseando no volver nunca más a “ese pueblo de mierda”, como mi familia lo conoce ahora.
Etiquetas:
1990-2008,
Prácticas CIE,
Universidad,
Viajes
domingo, 2 de noviembre de 2008
1990-2008
No sé si conoceréis la famosa serie “Cómo Conocí a Vuestra Madre” y si no, tampoco pasa nada. Bueno, pues esa serie me encanta y es una de mis favoritas, por detrás de Perdidos, claro está.
Pues bien, el otro día, antes de empezar con el blog me dije a mi mismo: “Tengo que hacer algo original, un blog con un toque personal” y luego me acordé de esta serie. He decidido hacer este blog contando mi vida hablando directamente con mis futuros-posibles hijos (si es que en un futuro tengo, claro está, eso nunca se sabe) y contándoles la historia de como conocí a su madre. Conociéndome, el personaje de la madre va a tardar muuuuucho en salir así que paciencia jaja, me centraré en contar mi vida, anécdotas, chistes, chorradas, haré lo que pueda por escribir con cierta frecuencia, ya que para mi es vital, necesito escribir, desahogarme, decir tonterías... Así que hijos, no penséis que esto es un castigo, sólo os voy a contar la fabulosa historia de… cómo conocí a vuestra madre.
Todo comenzó muchos años atrás en el tiempo, concretamente el 21 de enero de 1990, el día de
mi nacimiento en el Hospital de Cruces. (((Esta parte la pasaré rápido, en plan escueto, ya que aquí podría tirarme toda la vida (bueno, al menos 18 años). Contaré todo de forma sucinta aunque en próximos posts retomaré la acción y contaré
grandes anécdotas del colegio y cosas así.))) Viví y aún vivo en Bilbao (ahora más en Pamplona jeje) y allí fue donde di mis primeros pasos en la vida. En aquella época mis padres tenían una tienda de juguetes en el barrio de Rekalde. ¡Qué maravilla! Me pasaba horas en aquella tienda. Como todo, llegaron malos tiempos y todo se fue a la mierda, tuvieron que cerrar el negocio.
Año 1993, ¡Empieza el cole! Tengo fotos mías el primer día de colegio ¡qué cara más tristona! No quería ir, no quería marcharme de mi hogar-tranquilidad, burbuja de ilusiones y deseos con mis cochecitos de juguete. La vuelta fue contraria a la reacción de por la mañana. Estaba alegre, me lo había pasado bien. Claro, en aquella época de parbulitos no había exámenes y la prueba más difícil era no salirse de las rayas de los cuadernos de colorear. Pero eso cambió y los cursos se volvieron mazo plúmbeos... y empezaron los exámenes, por supuesto. Excepto por dos o tres años mí vida en el colegio fue viento en popa, me lo pasaba mejor en el colegio que fuera. Esto es debido en parte a mi incapacidad de relacionarme con la gente. Me costaba mucho hacer amigos y conocer gente. Gran parte de mi infancia la pasé solo, sin amigos, y creo que de ahí saqué toda la imaginación que llevo dentro. Al aburrirme siempre empecé a darle al coco y empecé a crear y a elucubrar. Debía mantenerme ocupado con algo. Estaba todo el día dibujando, haciendo comics, historias... Así empezó todo. Mi afición por contar historias y por los dibujitos.
El gran cambio fue 1996, con el inicio del colegio propiamente dicho. Al ser todo nuevo tuve que aprender a relacionarme por narices. No recuerdo muchas cosas de primaria pero fue una época de mucha diversión e inocencia. En los recreos nos lo pasábamos genial jugando al pilla-pilla, a polis y cacos, al esconderite… También, en el campo de arena, enterrábamos cosas para luego, tiempo después, desenterrarlas. Pues bien, nunca llegamos a volver a encontrarlas jaja. Por supuesto nunca me atrajo ningún deporte, no sé, no veía nada interesante que llamara mi atención, no sé si dentro de cuarenta
años eso va a cambiar pero por mí que siga igual. En las fotos de acontinuación podreis verme disfrazado de serpiente, pescaito y de militar. ¡Con lo que me
disfrazaba antes y ahora... ná!
Los años posteriores en secundaria fueron de lo mejor, con la excepción de 4º ESO. Fue un curso horrible. ¿Porqué mierda tengo que estudiar física, química y demás cosas raras? Puff, no pude, hubo varios pencos… Bachiller, en cambio, fue el mejor ciclo de todos, saqué las mejores notas de mi vida con el mínimo esfuerzo, menudo chollo. Pero no por ello dejé apartada mi vena creativa ¿eh? No me volví un vagoneta redomado,
no podría. Si hay algo que odio es perder el tiempo, necesito hacer cosas, estar ocupado. Esos años los dediqué a escribir novelas, cuentos y comics con los que amenizar las clases de mis compañeros. Iban de cajón en cajón durante las clases más aburridas. De aquí tengo que contar las convivencias, pero eso en próximos posts. También me mudé de Rekalde en febrero del 2008 a otra casa más céntrica y cercana a la parada del bus del colegio. De esta época tengo muchas historias como por ejemplo una miniserie que grabamos Txino y yo junto con Txalo, Larri, Saez… Se titulaba Kops, muy recomendable jaja. También conocí a una tía muy friki llamada Sandra con la que ahora estoy haciendo un ciclo de Star Wars, pero que frikis que somos. Hijos, si no hemos hecho un ciclo de Star Wars todavía lo haremos pronto jua jua jua.

Pues bien, el otro día, antes de empezar con el blog me dije a mi mismo: “Tengo que hacer algo original, un blog con un toque personal” y luego me acordé de esta serie. He decidido hacer este blog contando mi vida hablando directamente con mis futuros-posibles hijos (si es que en un futuro tengo, claro está, eso nunca se sabe) y contándoles la historia de como conocí a su madre. Conociéndome, el personaje de la madre va a tardar muuuuucho en salir así que paciencia jaja, me centraré en contar mi vida, anécdotas, chistes, chorradas, haré lo que pueda por escribir con cierta frecuencia, ya que para mi es vital, necesito escribir, desahogarme, decir tonterías... Así que hijos, no penséis que esto es un castigo, sólo os voy a contar la fabulosa historia de… cómo conocí a vuestra madre.Todo comenzó muchos años atrás en el tiempo, concretamente el 21 de enero de 1990, el día de
Año 1993, ¡Empieza el cole! Tengo fotos mías el primer día de colegio ¡qué cara más tristona! No quería ir, no quería marcharme de mi hogar-tranquilidad, burbuja de ilusiones y deseos con mis cochecitos de juguete. La vuelta fue contraria a la reacción de por la mañana. Estaba alegre, me lo había pasado bien. Claro, en aquella época de parbulitos no había exámenes y la prueba más difícil era no salirse de las rayas de los cuadernos de colorear. Pero eso cambió y los cursos se volvieron mazo plúmbeos... y empezaron los exámenes, por supuesto. Excepto por dos o tres años mí vida en el colegio fue viento en popa, me lo pasaba mejor en el colegio que fuera. Esto es debido en parte a mi incapacidad de relacionarme con la gente. Me costaba mucho hacer amigos y conocer gente. Gran parte de mi infancia la pasé solo, sin amigos, y creo que de ahí saqué toda la imaginación que llevo dentro. Al aburrirme siempre empecé a darle al coco y empecé a crear y a elucubrar. Debía mantenerme ocupado con algo. Estaba todo el día dibujando, haciendo comics, historias... Así empezó todo. Mi afición por contar historias y por los dibujitos.
El gran cambio fue 1996, con el inicio del colegio propiamente dicho. Al ser todo nuevo tuve que aprender a relacionarme por narices. No recuerdo muchas cosas de primaria pero fue una época de mucha diversión e inocencia. En los recreos nos lo pasábamos genial jugando al pilla-pilla, a polis y cacos, al esconderite… También, en el campo de arena, enterrábamos cosas para luego, tiempo después, desenterrarlas. Pues bien, nunca llegamos a volver a encontrarlas jaja. Por supuesto nunca me atrajo ningún deporte, no sé, no veía nada interesante que llamara mi atención, no sé si dentro de cuarenta
Los años posteriores en secundaria fueron de lo mejor, con la excepción de 4º ESO. Fue un curso horrible. ¿Porqué mierda tengo que estudiar física, química y demás cosas raras? Puff, no pude, hubo varios pencos… Bachiller, en cambio, fue el mejor ciclo de todos, saqué las mejores notas de mi vida con el mínimo esfuerzo, menudo chollo. Pero no por ello dejé apartada mi vena creativa ¿eh? No me volví un vagoneta redomado,
¿Conocéis esa mirada que tienen las chicas cuando les gustas? Yo tampoco. Mi época amorosa fue un poco mala, aunque ahora ligo el doble. Si antes era nada, ahora nada de nada. Fueron días extraños, por un lado quería estar solo, por otro no, quería llamar un poco la atención. Incluso llegué a perseguir a una chica por la red de metro de Bilbao. ¿A qué soy idiota? La chica debió de creer que era un psicópata o algo por el estilo, madre mía.
¡Qué jóvenes los aitás en la foto!
Lo peor de bachiller fue la tediosa clase de Historia del Arte. Me
gusta esa asignatura, pero hay que reconocer que es un coñazo... Bueno, y también selectividad, mucho nerviosismo y angustia. Me bajó un punto la media pero, aun así todo fue muy bien y aquí he acabado, en la Universidad de Navarra estudiando comunicación audiovisual con la intención de ser guionista de cine o algo por el estilo. Será genial dentro de unos años de blog volver aquí, al principio, y ver mis ideales, mis gustos, mi personalidad... Espero no cambiar nunca y creo, que en el fondo, nunca he dejado de ser ese niño creativo solitario e insociable. ¡Veamos como acabo!
De regalo os dejo con mi canción favorita y tono de móvil The Passenger y con I Still Havent Found What I,m Looking For de U2, but... I will find it!!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)